miércoles, 13 de noviembre de 2013

Growing up... A contra corriente!

Hoy me he levantado con una sensación muy extraña … La sensación de estar olvidando algo muy importante, de estar dejando de lado las pequeñas cosas que me hacen feliz.

El escribir, el pintar, el sumergirme en un libro y no levantar cabeza hasta entrada la madrugada, el pasear sin rumbo y sentir esas pisadas etc.

La escusa siempre es la misma, el TIEMPO.

No sé cómo lo hacemos, pero a medida que “crecemos” le dedicamos menos tiempo a las cosas importantes, las que nos devuelven a esa niñez tan pura y necesaria.

Dicen que el crecer consiste en eso, en ponerse serio y llegar a ese lugar dónde se supone que debemos llegar…  Significa dejar de divertirse, de experimentar, de ensuciarse y jugar.

Yo, sin embargo, creo que el crecer debería de ser,  la búsqueda del conocimiento máximo de uno mismo, la liberación personal. Pero desgraciadamente lo hemos convertido en una condena consumista, dónde el más rico es el que más tiene… Olvidando que hubo un tiempo dónde el más rico era el más sabio y el único capaz de llegar a esa liberación y felicidad.

Es muy difícil romper con esas contaminaciones sociales y hoy por hoy, así es como me siento… Debatiéndome entre lo que debo y lo que quiero hacer.
PERDIDA en un momento de transito dónde tengo que empezar a tomar decisiones relevantes por las cuales debo dejar de lado algo que realmente me hace feliz y empezar un proyecto nuevo. ME INVADE EL MIEDO.

Miedo a lo desconocido, miedo al compromiso, miedo a cerrar esta etapa que tanto me ha llenado y enseñado…Y sobre todo a  perderme, a dejar de ser esta persona que cree en lo que piensa y sigue lo que siente.

Desde el día que me marché, lo único que me ha guiado han sido los impulsos de mi corazón. He probado, conocido, he caído, me he ensuciado, he reído, he aprendido a estar sola por primera vez y he llegado a límites que me han hecho más fuerte.
Pero ahora me siento débil de repente, más débil que nunca.

He estado tres años intentando por todo los medios no crear ataduras sentimentales, no comprometerme a proyectos de largo plazo y no crear vínculos más fuertes de los que podía controlar, porque desde un principio, sabía que aquí estaba de paso…
Pero cómo siempre, el sentimiento es más poderoso que la razón, y ya es demasiado tarde. Mi corazón está dividido entre dos ciudades. Y solo a cuatro meses de volver a casa se me está yendo de las manos, siento con más fuerza que nunca y la idea de dejar este lugar parece imposible.


Por otra parte, sé que es la decisión correcta, sé que es el momento de retomar lo que hace tres años no empecé, y sé que si no lo pruebo me arrepentiré para siempre.
Por suerte o por desgracia siempre he tenido muy claro que quiero ser maestra y sé que solo trabajando con niños podré llegar a esa felicidad y realización absoluta. Pero el trayecto se avecina cuesta arriba!!

Sé que lo conseguiré y espero que una vez en la mágica Barcelona y rodeada de los míos, mire hacia atrás con la seguridad de haber hecho lo correcto y con la fuerza necesaria para emprender el nuevo reto de la universidad.


De mientras, no hay más remedio que seguir nadando a contracorriente en este mar de desequilibrios sentimentales, intentando encontrar el tiempo para seguir haciendo todo lo que me hace sentir tan viva.

Hoy me siento bien al retomar el blog después de nueve meses, ha sido una gran descarga y una buena manera de ordenar ideas…




Amb amor: La sabata