Hoy me he
levantado con una sensación muy extraña … La sensación de estar olvidando algo
muy importante, de estar dejando de lado las pequeñas cosas que me hacen feliz.
El escribir, el
pintar, el sumergirme en un libro y no levantar cabeza hasta entrada la
madrugada, el pasear sin rumbo y sentir esas pisadas etc.
La escusa siempre
es la misma, el TIEMPO.
No sé cómo lo
hacemos, pero a medida que “crecemos” le dedicamos menos tiempo a las cosas
importantes, las que nos devuelven a esa niñez tan pura y necesaria.
Dicen que el
crecer consiste en eso, en ponerse serio y llegar a ese lugar dónde se supone
que debemos llegar… Significa dejar de
divertirse, de experimentar, de ensuciarse y jugar.
Yo, sin embargo,
creo que el crecer debería de ser, la búsqueda
del conocimiento máximo de uno mismo, la liberación personal. Pero
desgraciadamente lo hemos convertido en una condena consumista, dónde el más
rico es el que más tiene… Olvidando que hubo un tiempo dónde el más rico era el
más sabio y el único capaz de llegar a esa liberación y felicidad.
Es muy difícil
romper con esas contaminaciones sociales y hoy por hoy, así es como me siento… Debatiéndome
entre lo que debo y lo que quiero hacer.
PERDIDA en un
momento de transito dónde tengo que empezar a tomar decisiones relevantes por
las cuales debo dejar de lado algo que realmente me hace feliz y empezar un
proyecto nuevo. ME INVADE EL MIEDO.
Miedo a lo
desconocido, miedo al compromiso, miedo a cerrar esta etapa que tanto me ha
llenado y enseñado…Y sobre todo a perderme,
a dejar de ser esta persona que cree en lo que piensa y sigue lo que siente.
Desde el día que
me marché, lo único que me ha guiado han sido los impulsos de mi corazón. He
probado, conocido, he caído, me he ensuciado, he reído, he aprendido a estar
sola por primera vez y he llegado a límites que me han hecho más fuerte.
Pero ahora me
siento débil de repente, más débil que nunca.
He estado tres
años intentando por todo los medios no crear ataduras sentimentales, no
comprometerme a proyectos de largo plazo y no crear vínculos más fuertes de los
que podía controlar, porque desde un principio, sabía que aquí estaba de paso…
Pero cómo
siempre, el sentimiento es más poderoso que la razón, y ya es demasiado tarde.
Mi corazón está dividido entre dos ciudades. Y solo a cuatro meses de volver a casa
se me está yendo de las manos, siento con más fuerza que nunca y la idea de
dejar este lugar parece imposible.
Por otra parte,
sé que es la decisión correcta, sé que es el momento de retomar lo que hace
tres años no empecé, y sé que si no lo pruebo me arrepentiré para siempre.
Por suerte o por
desgracia siempre he tenido muy claro que quiero ser maestra y sé que solo
trabajando con niños podré llegar a esa felicidad y realización absoluta. Pero
el trayecto se avecina cuesta arriba!!
Sé que lo
conseguiré y espero que una vez en la mágica Barcelona y rodeada de los míos,
mire hacia atrás con la seguridad de haber hecho lo correcto y con la fuerza
necesaria para emprender el nuevo reto de la universidad.
De mientras, no
hay más remedio que seguir nadando a contracorriente en este mar de
desequilibrios sentimentales, intentando encontrar el tiempo para seguir haciendo
todo lo que me hace sentir tan viva.
Hoy me siento
bien al retomar el blog después de nueve meses, ha sido una gran descarga y una
buena manera de ordenar ideas…
Amb amor: La
sabata
vinga Joana! els canvis solen portar sempre coses bones y aprenentatges. a londres has reafirmat que vols ser mestra a través de la pràctica.ara nomes et falta la teoria que l'universitat et dona. ho tens a la cantonada, bonica
ResponderEliminarEts la millor. Estic enamorada de cada paraula que escriusss i de tota tu. Sempre al teu costat! Acaba de disfrutar els mesus a london. Peto enorme
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