Arte Terapia: Un
concepto desconocido, un nuevo camino, el último giro que dio mi vida…
Había
escuchado hablar de ello, pero nadie sabía del cierto como explicarme-lo, me
llamo la atención la idea de poder ayudar a la gente a través del arte, pero lo
único que conocía de ello era esa idea preconcebida que se formó en mi cabeza.
Decidí lanzarme a
la piscina, y por no romper costumbre, esa idealización preconcebida no fue para nada parecida a la realidad.
Me sentí perdida,
en un curso que no da respuestas a tus preguntas, si no que te permite
experimentar y buscar los medios necesarios para hallar esas respuestas. En vez
de avanzar tuve la sensación de retroceder, de que en cada clase mis preguntas
aumentaban y me distanciaba del camino
que había creído tomar.
Después de luchar
contra mi ser calculador y de conocer algunos Arte terapeutas, revivir sus
historias y algunos de sus casos..( con niños, mujeres maltratadas, personas
con problemas mentales, traumas y todo tipo de discapacidades).. Me di cuenta
de que este curso iba a dejar una gran huella en mi y que no se trataba tanto de obtener respuestas,
sino de vivir y disfrutar la experiencia.
Y hoy después de
4 horas intensivas de curso y de vivir en primera persona lo que es una sesión
de arte terapia en grupo, puedo garantizar que el ARTE quizá no sea curativo,
pero es una gran herramientas para
aprender a convivir con estas realidades. Sobre todo teniendo en cuenta que la
mayoría de enfermedades mentales y traumas no se pueden curar.
Hoy en mi grupo
de terapia se han mezclado una serie de factores que han hecho de mi
experiencia algo mágico…
Energía,
subconsciente, ganas de descubrir y de crear, de no buscar respuestas, de
dejar-se llevar, no juzgar ni ser juzgado y dejar de querer controlar.
Disponíamos de una habitación llena de todo
tipo de material, pinturas, cuerdas, fango, pegamento, e incluso algún objeto
que no sabría ni cómo usar.
Hicimos dos
grupos de diez, y empezamos el ejercicio grupal.
Me sentí muy perdida de nuevo,
todos éramos principiantes en terapia grupal y la profesora se limitó a
pautarnos el tiempo, todo lo demás era libre.. Podíamos trabajar en una pieza
tanto grupal como individual, podíamos usar cualquier material y espacio y no
había ni límites ni sugerencias.
Sentí miedo al enfrontarme
con el papel en blanco, sentí angustia al dejarme llevar, a pintar sin un
propósito, a dejar que mi mano eligiera los colores por mí, diera las
pinceladas sin saber qué rumbo tomar y de repente me encontré sumergida en un
espiral de sensaciones.
Mi mano trazaba
círculos y por mucho que yo quisiera dirigir-la
ella tenía vida propia. Y de repente me encontré a mí misma, por primera
vez, en es el punto donde tantas veces
he soñado llegar. En un mundo paralelo, dónde mi mente deja de pensar, de buscar
respuestas ni preguntas, dónde simplemente ACTUA.
Cuando me quise
dar cuenta, mi obra era tan personal y decía tantas cosas que me sorprendí a mi
misma de lo que mi subconsciente había plasmado por mí.
La pintura era
sencilla, estaba dividida por una cuerda entrelazada de color roja y verde que
dibujaba un circulo abierto y el trozo de cuerda que sobresalía del papel se
desenlazaba, el centro del circulo estaba pintado de color amarillo, un color
muy llamativo, la representación del sol, y el color favorito de mi hermana,
los trazos eran serenos y transmitían confianza…En cambio fuera del circulo el
espiral tenia colores mucho más fuertes, muchos verdes mezclados con rojos,
naranjas y tonos azules que se entremezclaban y transmitían una sensación caótica,
algo inexplicable, desconocido y desconcertante.
La lectura de mi
trabajo fue grupal, primero tuve que explicar lo que yo sentía al mirar mi obra
y luego poner en común lo que todos creían que esta transmitía.
Fue sorprendente
ver, cómo una simple pieza dejaba tan al descubierto mi ser, mis miedos y mi
historia.
Esa cuerda
entrelazada y roja resultó ser una representación de mi hermana y yo, ella es
el rojo (alguien pasional, lleno de amor, de furia y con una personalidad
fuerte), y por otro lado yo, el verde, (un color esperanzador, dominable suave
y calmado)
La cuerdas nacían
del mismo punto del papel, unidas entre si y recorrían con harmonía un circulo
casi perfecto, podíamos decir que los colores se complementaban a la perfección
pero el color verde no acababa de resaltar al lado del rojo.
Quien me conozca
sabrá que esas dos cuerdas explican a la perfección la historia de mi vida,
desde el día de mi nacimiento he compartido ese círculo con mi hermana gemela,
nos hemos complementado y querido desde el principio, pero hay que reconocer
que hemos sido colores opuestos y como tales, muchas veces hemos chocado, y eso
no siempre se ha debido a que el rojo sea más poderoso o con mas carácter que
el verde.
Es más, si el verde no ha brillado lo
suficiente o no se ha enfrontado a su realidad, ha sido por miedo a no saber
estar sin el rojo o sin algún otro color que le proteja de enfrontar-se con el
circulo siendo solo verde.
Hay un punto del
papel donde el circulo se acaba sin cerrar-se por completo y las cuerdas se
desenlazan dejando relucir los dos colores con mucha fuerza, pero a la vez las
cuerdas quedan totalmente moldeadas por el entrelazado previo dibujando
tirabuzones perfectos que tienden a unirse.
Y ese representa
en momento en que yo me fui al extranjero, renuncié a ese vinculo perfecto e
intente brillar por mí misma, o si mas no, desprenderme de esos miedos o
costumbres dependientes.
En el centro del
círculo, como ya he dicho antes, el color amarillo, llamativo y con unos trazos
serenos y casi perfectos transmitiendo comodidad y confianza, es la imagen
de mi vida antes de partir, un cuento de hadas, una familia perfecta,
estabilidad, amor, amigos y serenidad. Sin embargo fuera del círculo los
colores son caóticos, se pisan unos a los otros, los trazos son agresivos y
desconcertantes no hay un rumbo definido, pero el verde predomina y esa es la
representación de mi misma intentando brillar en un espiral imperfecto dónde
todos los otros colores quieren ser los dominantes.
Al igual que el
mío, detrás de todos los trabajos de la clase había una historia fascinante,
desconcertante, muchos colores, alegría, tristeza, fantasmas del pasado y
proyectos de futuro. Pero sobretodo y lo que todos tenemos en común son las
ganas de coger el control de nuestras vidas, con una terapia en la que debes
aprender a dejar de controlar.
A partir de ese
día me deje llevar, disfrutando de cada clase, de cada historia y de cada
representación artística, sin buscar explicaciones, y sin dudar del poder del
arte.
También quiero
remarcar que mi hermana gemela ha seguido apareciendo en muchas de mis obras,
por no decir que en todas ellas está su esencia. Igual que lo estás en mí día a
día, y por mucho que yo haya roto ese vinculo de convivencia, ella siempre
camina a mi lado, me complementa y me da fuerza.
Sin ella, quizá sea
más valiente y atrevida pero me falta mi mitad, cada segundo de mis días!
Amb amor: La sabata.